Más allá de la obviedad de la simplificación del paisaje y cómo el manto blanco embellece las montañas del sur, lo que más me cautiva del invierno es cómo la luz interactúa con los paisajes nevados.
En esta época la luz se comporta de manera impredecible, generando volúmenes, líneas, sombras y estructuras que producen geometrías muy interesantes como instancias de profunda contemplación.