Hace algún tiempo, tuve la oportunidad de vivir en la zona costera del sur de Chile. En los dos años que allí estuve, aprendí a familiarizarme con los ecosistemas marinos, los cuales son un tanto lejanos para mí.
Crecí explorando y ascendiendo sistemas montañosos de la zona Andina de Chile, las cuales, de alguna manera, constituyen mi hogar emocional y físico, hasta la actualidad. Por ende, el mar y sus costas, por estas y otras razones que aún no logro explicar, no llaman del todo mi atención.
Este pequeño portafolio intenta reflejar el proceso de adaptación y de familiarización de una zona foránea para mí, y el resultado de habitar un espacio que, en cierta forma, pareciera infinito.